LADRO, LUEGO EXISTO

Hay humanos fantásticos que son como perros. Él era uno de ellos. Todos los que formábamos parte de su manada, por biología o por decisión propia, lo sabíamos. Su amor por nosotros era incondicional. Hubiera peleado cualquier batalla para defendernos. Tenía el don de verte, pero no como ven la mayoría de los humanos, él veía como vemos nosotros los perros: con el corazón. Y amaba igual. Con lealtad, con fuerza, con permanencia, con vigor. A su lado siempre se estaba seguro y divertido.

Él era un jefe de manada sin igual que amaba la justicia y sabía conducirnos desde nuestras propias fortalezas, identificaba lo mejor de quienes lo rodeábamos, nos lo hacía notar y nos impulsaba a crecer. Era un soñador que compartía todos sus proyectos con la manada que él mismo fue construyendo a lo largo de su vida (hasta a mí me dio voz en este perriblog). Y daba, siempre daba, porque gozaba enormemente del bien que hacía a los demás. Les digo, era perrísimo.

Tenía su carácter y a veces se ponía intenso, claro. Pero en general disfrutaba la vida y era feliz con todos esos inventos que hacen a los humanos más agradables: le encantaban esos rectángulos de papeles con letras que no saben tan bien; escuchar variados y armónicos ladridos humanos que salen de esas cajas negras cada vez más pequeñas, y unos dibujos como los del Cachorro pero que han de ser más pro, porque están más grandes y se cuelgan en las paredes. También le gustaba la comida rica (era de los míos) y dar largos paseos recorriendo el mundo entero en sus patitas, latas rodantes o con alas.

Así era él. Genial. Pero ahora ya no está y La que me da de comer ronda la casa desconsolada. Recibió la noticia la mañana de ayer y no pudo encontrar ninguna lata voladora que le permitiera salir del terruño tropical y llegar a tiempo para despedirse de él en nuestro antiguo hogar. Llora y lo recuerda y se siente un poco sola, porque dice que nadie más la conocerá como él. Empezaron a ser manada hace casi 20 años, así que, bueno, pues sí la entiendo, como ella dice, es “su amigo del alma”.

El que ya me pela está algo preocupado, pero respeta su duelo y la acompaña con amor. Yo me mantengo a su lado y trato de hacerla sentir mejor con mis mimos. Me gustaría tanto poder decirle que el corazón del cuerpo de Jarac se detuvo, pero el corazón de su alma sigue latiendo en todos los que lo amamos. Sé que nos estará esperando del otro lado del río, invitándonos a cruzarlo con esa sonrisa encantadora y esa mirada capaz de animarte a perseguir el más descabellado sueño. Pero creo que ya lo sabe, solo necesita tiempo para asimilarlo.

Buen viaje, amado Jarac. Ya volveremos a pasear juntos y te daré muchos lengüetazos cuando te vuelva a ver, más allá del infinito.

Comentarios

MÁS EN ÉCHAME EL PERRO

LADRO, LUEGO EXISTO

MADRE SOY

Casi no recuerdo a mi mamá, estuve muy poco tiempo con ella. La que me da de comer ha sido mi figura materna desde entonces y, por obvios motivos, la comunicación no siempre es la más fluida entre nosotros pero el amor que sentimos la una por la otra nunca se presta a malentendidos. Sin […]

Leer más »

EL DIVÁN DEL CAN

PALETAS DE HIELO PARA PERRO

¡Hola Diván! ¿Me pueden ayudar con una receta de paletas heladas para perro? Como saben ha hecho mucho calor, y mi pobre perrito sufre de ello. Pero entre tanta información de los alimentos que no debe comer un can, no me atrevo a hacerlas. Gracias. Andrea Morachis

Leer más »

RAZAS

EL PAPILLÓN

Este hermoso can, también conocido como spaniel continental miniatura y del que se tiene registro desde el siglo XIV, fue el perro faldero favorito de la realeza de Francia (de donde se cree que es originario), Bélgica y España durante siglos. Es un inteligente, vivaz, extrovertido y gracioso perro pequeño (con una altura a la […]

Leer más »